KonoZer ARAGÓN

HACIENDO EL AMOR

Santos y Místicos

samedi 17 avril 2010

Varios hombres y mujeres, se abstuvieron deliberadamente de hacer el amor físico, se las arreglaron para retener una habilidad parcial de amar divinamente dentro de ellos mismos. Estos fueron los místicos, santos y ascetas de todas las naciones. Volvieron su atención hacia dentro y amaron las energías divinas en sus propios cuerpos. Rehusando unirse con otros cuerpos, que ahora se llenaban con el tiempo y la emoción en forma de descontento e inquietud, los místicos se mantuvieron a sí mismos relativamente puros. No obstante, en relación con la plenitud y riqueza de su irradiación original, la suya era una pálida y sesgada forma de pureza. Negando la necesidad terrenal de unión con el polo o sexo opuesto, la alternativa mística fue fundamentalmente exclusiva, egoísta e innatural, por todo su idealismo y altiva devoción. Como consecuencia, ello produjo seres humanos medio integrados y solo parcialmente divinos. Las cosas fueron inequívocamente peor. El resultado se reflejaba en los halos y orbes de estos hombres y mujeres místicos. Sus halos se habían encogido gradualmente en tamaño e iluminación a un pequeño círculo de luz alrededor de la cabeza. Tu lo verás hoy representado en viejas pinturas e iconos, particularmente de los santos cristianos. Estos encogimientos, halos en miniatura solo muestran lo restringido que se había vuelto en el tiempo la idea del hombre del amor sobre la tierra o del amor terrenal. Excluyendo todo el cuerpo de él o de élla de la unión divina con el sexo opuesto sobre la tierra, y basando el amor solamente en la abstracción de la mente, el halo se redujo para envolver solo la cabeza, o a lo más la parte superior del cuerpo. Se podría argumentar que los místicos y santos, debido a la irrupción del tiempo, no tuvieron más elección que seguir el camino del celibato. Al menos de esa forma se las arreglaron para mantener algo del amor puro y divino sobre la tierra, hasta que la santidad mística misma casi desapareció bajo el peso del tiempo. Pero realmente la opción que eligieron, no hacer el amor, o su interpretación de ese impulso, fue una gran tragedia par la raza humana. Los místicos y los santos solo habrían salvado el día, o el mundo, si hubieran actuado de forma diferente o más generosamente. A pesar de su amor divino, los santos célibes, como el resto de la humanidad, estando hundidos por el tiempo, habían olvidado realmente como hacer el amor físico y no se daban cuenta de ello. Y eran muy emocionales acerca del amor. Habían hecho una virtud de su olvido. Perplejos y cargados de culpa por el poder de sus propias pasiones implacables, la mayoría de los santos cristianos denunciaron ardientemente el acto de amor físico, y con todo tipo de razones erróneas. La verdad es que fueron ellos quienes no amaron suficiente -no amaron a su prójimo con suficiente intensidad dorada como para sumergirse en la mente divina con sus propios cuerpos a través de la cópula y recordar así como hacer el amor sobre la tierra para dar una guía o algún tipo de ejemplo inspirado. Eso era demasiado autosacrificio. Por eso, como la muchedumbre que gritaba, ¡crucifícale ! ellos también condenaron el amor al que temían y no comprendían. Los santos permanecieron apartados de la humanidad. Ellos eran compasivos y cuidadosos con los sufrimientos superficiales de la humanidad, la pobreza, la enfermedad y la violencia, pero siempre evadían el problema central del amor físico, la causa de la mayor infelicidad sobre la tierra, incluyendo la de los santos mismos. Incluso Jesucristo, si creemos a sus intérpretes, evitó el problema completamente y no dejó una palabra de auténtica guía para la humanidad, cuya constante preocupación, ahora y entonces, es tratar de hacer el amor físico. El Mesías, por su evidente omisión de la sexualidad en sus enseñanzas, tiene mucho que responder, ¿verdad ? Si crees en sus intérpretes.

Los santos mantuvieron sus manos limpias de la auténtica porquería del amor donde hombres y mujeres ordinariamente tienen que vivir.¡Dios es suficiente ! decían. ¿Es eso verdad si no eres un santo ? ¿Es eso verdad para tí ? ¿O tu deseas hacer el amor y tal vez sentir algo divino y puro en ello, que sabes que debe estar ahí y debe ser encontrado ?.

Los santos nos abandonaron ; abandonaron este bendito planeta tierra. Ellos optaron fuera de la realidad del amor sobre la tierra e hicieron su amor en algún otro lugar donde no hay necesidad de amor, el amor se necesita aquí. Si quieres escapar hacia Dios en tu amor y dejar atrás al hombre y a la mujer, entonces Dios te ayuda. Tendrás que volver para hacer enmiendas y ver el error de tu amor como todos los santos deben hacerlo en el tiempo.

El hombre y la mujer necesitan este amor, este Dios de amor, en lo más denso del aquí en la tierra y no en cualquier otro lugar donde todo esté preparado y ellos no estén. Y sólo tú y yo podemos hacer ese amor, ese Dios, aquí. Es esta falta de amor, o falta de Dios entre nosotros la que ha traído al mundo hoy al borde de la aniquilación por sus propias manos. Además, estos santos, hombres y mujeres alejados de este mundo, cargaron sobre la humanidad sus propias culpas horribles, pensaban que hacer el amor era pecaminoso, un pecado por el que arderían en el infierno. ¿Cuántos billones de chicos y chicas inocentes, de hombres y mujeres han sufrido el infierno en la tierra de la culpa sexual, y todavía la sufren debido a la falta de coraje de todos los santos para amar ? "Dios me hizo célibe" -oraba San Agustín. ¿Por qué no le pidió a Dios que le mostrara porque amaba tanto a la mujer que no podía quedarse apartado de ella ? ¿De dónde le vino la idea que, de todas formas, el debería ser célibe ?. Sin duda de algún otro santo o sacerdote torturado. Por eso los santos, místicos y ascetas de todas las naciones abandonaron a la pobre masa luchadora de seres humanos que estaban luchando contra el tiempo, y todavía lo están, para hacer el amor o la paz unos con otros. ¿Alguna vez te dijo un santo como hacer el amor, lo cual es el origen de todo amor sobre la tierra, incluso el amor de Dios ? ¿no hemos nacido todos nosotros, incluido los santos, de ese acto de amor ? ¿Es justo ignorar el sentimiento físico más dulce y natural que pueden producir dos seres humanos juntos sobre la tierra como significante de una realidad posible ?

Voir en ligne : De OSHO

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